¿Cómo funciona el método Vanídir?

Aprendizaje feliz
Las historias absurdas e inverosímiles generan un ambiente distendido, relajado y gracioso que favorece el aprendizaje. ¡Dopamina y epinefrina al poder!

Asociación número- imagen
La asociación mental del número con una imagen se aloja en la memoria a largo plazo aprovechando el interés del cerebro por situaciones inverosímiles.

Velocidad en la respuesta
Porque la asociación mental evita tener que recorrer toda la tabla de multiplicar para traer el resultado.
La localización visual del resultado es una aliada para las futuras divisiones.
El libro didáctico que los niños adoran.
Una herramienta excelente probada por cientos de niños y niñas en casa y en varias escuelas. A los niños y niñas les encanta el libro nada más verlo. Lleno de recortables, comic, actividades para aprender de la manera más divertida y manipulativa.
Cómprale el libro Vanídir con 180 páginas repletas de color, explicaciones, cómic divertidos, sopas de letras, laberintos, recortables para construir, ejercicios, etc.

Aplicación para instalar y aprender desde móvil
Con la aplicación Vanídir para móviles, tu hijo o hija puede ver en vídeo todas las lecciones del método y practicar con actividades interactivas muy sencillas que le permiten comprobar sus avances.
Sólo pagarás una vez. Sin cuotas y sin registros pidiendo datos personales.
La aplicación Vanídir ha sido «Aprobada por profesores» en Google Play. Esta insignia identifica a las aplicaciones y juegos de alta calidad para niños que han sido revisados y recomendados por expertos en educación y medios.

Autora
Creé el método Vanídir para mi hijo de ocho años cuando le tocó aprender las tablas de multiplicar para la escuela.
El método tradicional de repetir las multiplicaciones una y otra vez no tenía ningún sentido y no servía para que las memorizara.
Usando este método, mi hijo pasó de la frustración a decirme que le daba pena que se acabaran las tablas de multiplicar que debía estudiar. ¡Ya se las había aprendido todas! Disfrutó muchísimo con las historias absurdas que nos inventamos juntos.
Al ver lo divertido y efectivo que fue el método, me planteé publicarlo para compartirlo con otras familias y docentes. Conocidas y amigas pedagogas me ayudaron a corregir algunos aspectos en la creación para que tuviera calidad pedagógica.
Como mi hijo se llama Idir y yo me llamo Vanesa, lo llamé Vanídir.








